Fundación El Faro de la Esperanza
Cómo las nuevas tecnologías amplían las posibilidades de la comunicación terapéutica
En los modelos clásicos, los niños, niñas, y adolescentes con cáncer son receptores/as pasivos/as de cuidados, actividades recreativas, o consignas terapéuticas. Incluso en las mejores intervenciones, es sólo la o el médico, psicólogo, terapeuta, o docente quien define el qué, el cómo y el cuándo.
Los avances tecnológicos permiten democratizar la producción de contenidos a la vez que la agencia del paciente: una niña de 7 años puede, con pocos movimientos, grabar su voz, agregar música, grabarse en video, cortar, pegar, y enviar su contenido. Se invierte así el rol de las y los pacientes: de espectadores pasivos a creadores activos.
En resumen, gracias a la tecnología se genera una conexión horizontal a gran escala entre pares, así dando luz a una comunidad, algo que la atención oncológica convencional muy raramente puede ofrecer.
Una plataforma de radio visual basada en streaming, grabación asincrónica, y edición simple desde cualquier dispositivo, permite que los niños, niñas, y adolescentes produzcan contenidos desde su casas, su camas de internación, o incluso desde una sala de aislamiento. La comunicación terapéutica así se descentraliza, se democratiza, y se vuelve 24/7 disponible.